Reflexiones de Vida


Un día pensé que mi vida iba ser distinta. Que las personas que me rodeaban, mi imaginación, mis ganas de ser feliz y de comerme la vida eran tan fuertes que ni yo sola podría imaginarlo. Eso es lo que nos pasa cuando somos adolescentes y no hemos salido del cascaron de nuestros padres que solo vivimos pensando que podremos vivir sin ellos.
 Luego te topas con la ostia con perdón y te das cuenta que todo lo que te contaron tenían razón pero ya es tarde para volver.
 No sé por qué ocurre pero cuando somos pequeños solo queremos ser mayores, cuando somos mayores queremos ser pequeños.  Nuestra inocencia no nos hace ver que ser mayores corresponde a tener muchas obligaciones y responsabilidades.  

Yo cuando mi hija me dice:
-Mama quiero ser mayor como tú! recuerdo cuando era pequeña y se lo decía a mi madre y me imaginaba que ser mayor era tener la libertad suficiente para hacer todo lo que de pequeña me  hacía feliz.

Cuando he ido creciendo me he dado cuenta lo genial es ser pequeño y lo feliz que he sido rodeado de mi familia
 Yo a mi hija le contesto:
-Pues a mí me encantaría ser como tú, ella se sorprende.
Así que vivamos cada momento, cada etapa, cada hora, cada minuto porque aunque no lo creamos cada momento es único y especial.

Solo que la vida nos llena muchas veces de tantos problemas que no nos hace ver lo bonito de cada momento.
Tenemos que parar un momento ponernos el freno y pensar ¿Que me hace realmente feliz?

Comentarios

Entradas populares